lunes, agosto 17, 2026
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Jorge Saldaña: el emprendedor que está profesionalizando el reciclaje industrial en México

Desde Monterrey, el fundador de NETU Residuos construyó una red de más de 30 plantas de valorización y una plataforma propia de trazabilidad, en una industria que la mayoría de las empresas todavía trata como un problema por resolver rápido, no como una operación que se puede hacer bien.

En Nuevo León y Jalisco, cada día decenas de fábricas generan cartón, plásticos, chatarra, tarimas y otros materiales que ya no necesitan. La mayoría de las empresas ve eso como un problema logístico menor, algo que hay que sacar de la planta lo más rápido y barato posible. Jorge Saldaña vio ahí, desde 2017, una industria entera por construir. 

Hoy es fundador y director de NETU Residuos, empresa de Grupo NETU que conecta a generadores industriales con una red de más de 30 plantas de valorización, y que ha convertido algo tan poco atractivo como la gestión de residuos en una operación con tecnología propia, cumplimiento normativo serio y un modelo de negocio que otros en la industria todavía no ofrecen. Casi una década después de fundada, NETU es hoy una de las referencias de la valorización industrial en el norte del país. 

Una industria que nadie quería atender bien 

La gestión de residuos industriales en México ha sido, durante décadas, un negocio fragmentado: transportistas informales, prestadores de servicio sin certificación, y empresas generadoras que firman contratos sin saber realmente a dónde termina lo que mandan. Es una industria grande, cada planta manufacturera del norte del país genera, todos los días, material que tiene que salir de ahí, pero tradicionalmente poco profesionalizada, donde el precio más bajo suele ganar por encima de la calidad del servicio. 

Jorge decidió construir NETU sobre la premisa contraria: que la trazabilidad, el cumplimiento y la valorización real del material podían ser, al mismo tiempo, un negocio rentable y una operación seria. En lugar de competir en una industria de comoditización y precio, apostó por construir algo más difícil de replicar: un sistema completo, verificable de principio a fin. 

“Conectamos generadores industriales con plantas de valorización: logística, trazabilidad y facturación en una sola plataforma”, explica Jorge el modelo. Detrás de esa frase hay una tesis de negocio clara: en una industria acostumbrada a operar con boletas de papel y reportes armados a mano, ofrecer evidencia digital de cada viaje y no solo la promesa de que “el material se recicla” es una ventaja competitiva real. 

De la recolección a la valorización 

NETU no se limita a recoger materiales. Construyó una red de más de 30 plantas destino en Nuevo León y Jalisco que procesan cartón, plásticos, tarimas, chatarra, poliuretano y vidrio, entre otros materiales, devolviéndolos al ciclo productivo. Entre sus clientes hay una fabricante global de aluminio con tres plantas entre Monterrey y Guadalajara, una empresa líder en pinturas y recubrimientos, y varias multinacionales de manufactura automotriz de origen japonés, la escala de operación que exige, precisamente, el tipo de trazabilidad que NETU ofrece. 

Ese modelo de red es, en buena medida, lo que distingue a NETU de un transportista de residuos tradicional: la empresa no compite por tener el camión más barato, compite por garantizar que cada material llegue al destino correcto y que eso quede documentado. 

Uno de los mayores logros de Jorge al frente de NETU fue decidir construir su propia plataforma tecnológica en lugar de operar con herramientas genéricas. Cada viaje queda documentado con evidencia fotográfica, boleta de báscula de origen y destino, y facturación con CFDI 4.0 y complemento Carta Porte; capturado una sola vez, en el momento en que ocurre. 

“El dato se captura una vez, donde nace”, resume Jorge la filosofía detrás del sistema: del piso de la planta a la factura, sin recapturas ni papel suelto reconstruido a fin de mes. Sobre esa misma base, NETU genera reportes de CO₂ evitado por material, calculados con la metodología EPA WARM, que sus clientes usan como insumo directo para sus propios reportes

ambientales corporativos; una pieza cada vez más exigida por las casas matrices, las certificadoras y las instituciones financieras que evalúan a esas industrias. 

Construir tecnología propia, en una industria donde la mayoría de los competidores todavía opera con procesos manuales, es una de las decisiones que más ha diferenciado a NETU en su sector, y una apuesta que tomó años antes de convertirse en estándar esperado por los clientes corporativos. 

Un modelo que ya se está replicando

El enfoque que Jorge construyó en NETU Residuos se ha convertido en la base de algo más grande: Grupo NETU, que hoy organiza divisiones adicionales bajo la misma lógica de trazabilidad y valorización; energía, logística, tarimas y una fundación asociada, cada una operando en su propio nicho pero compartiendo el mismo estándar de operación que Jorge estableció desde el primer día en Residuos. 

Es la señal más clara de que lo construido en NETU no fue un negocio de nicho, sino un modelo de operación que puede extenderse a otras industrias con el mismo problema de fondo: falta de trazabilidad y de un proveedor que se haga responsable de principio a fin. 

Lo que distingue a Jorge de muchos operadores del sector es que habla de la economía circular no como una etiqueta de sustentabilidad, sino como una disciplina operativa: se trata de demostrar, con evidencia, que un material realmente se valorizó, y de entender que el reciclaje bien hecho depende de decisiones tan básicas como separar correctamente los materiales desde el origen. 

Con el nearshoring trayendo más manufactura al norte de México, y con corporativas globales que llegan exigiendo estándares de reporte ambiental que buena parte de los proveedores locales de residuos todavía no pueden ofrecer, la apuesta de Jorge, construir una operación verificable antes que una barata, empieza a leerse menos como una decisión arriesgada y más como una anticipación correcta de hacia dónde va la industria. 

Con casi una década operando desde Monterrey, NETU Residuos ha pasado de ser un transportista más a construir una red de valorización, una plataforma tecnológica propia y un estándar de cumplimiento que hoy es parte de su ventaja competitiva. El siguiente paso, dice Jorge, es seguir en la misma línea: más activos propios, más plantas dentro de su red, y seguir demostrando que gestionar residuos industriales se puede hacer con el mismo nivel de rigor que cualquier otra operación logística seria. 

Es, en el fondo, la historia de un emprendedor que decidió profesionalizar una industria que la mayoría prefiere no ver y que, nueve años después, la sigue construyendo.

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