Las compraventas del exterior con España alcanzan los 3.175 millones de euros, y el 59,8% de las compras provienen de la Unión Europea, según datos de la CNMC. A medida que el ecommerce español se internacionaliza, surgen nuevos desafíos y el pago se convierte en uno de los más críticos, ya que deja de ser una simple integración técnica para convertirse en un sistema complejo que debe optimizarse en cada mercado.
Una marca que opera solo en España puede apoyarse en métodos de pago estándar como la tarjeta, o emplear métodos locales, como Bizum. Sin embargo, al salir al exterior, el escenario cambia: entran en juego sus propios métodos locales, regulaciones específicas y distintos adquirentes. Este punto es clave, ya que trabajar con adquirentes mejor integrados en el mercado destino puede marcar la diferencia en las tasas de aprobación y en los costes de procesamiento.
Por otra parte, el comportamiento del usuario es especialmente sensible en el checkout. Si el comprador no reconoce las opciones de pago o percibe fricción en el proceso, aumenta la probabilidad de abandono. Por ello, ofrecer su método de pago habitual es fundamental para generar confianza y mejorar la conversión. Esta diversidad es especialmente visible en Europa, y es que, según el ‘Payments and Open Banking Survey 2025’ de PwC, en mercados como Suecia o Suiza, cerca de la mitad de los consumidores prefieren métodos locales, mientras que en Alemania o Francia ganan peso soluciones como Google Pay, Apple Pay o PayPal.
Gestionar esta variedad de proveedores y sistemas en distintos países añade una complejidad técnica difícil de escalar, lo que está impulsando la adopción de plataformas de orquestación de pagos como solución para centralizar y optimizar la gestión del pago internacional.
Cinco beneficios de las plataformas de orquestación de pagos para generar confianza en el comprador internacional
- Enrutamiento inteligente de transacciones de tarjetas. Las plataformas pueden decidir en tiempo real a qué proveedor enviar cada operación de tarjeta en función de criterios como el coste de la transacción, el tipo de tarjeta o el rendimiento histórico. Esto mejora las tasas de aprobación y reduce los fallos en el procesamiento.
- Integración centralizada de múltiples métodos de pago. Permiten conectar diferentes proveedores y métodos de pago locales desde una única integración técnica. Esto reduce la carga de desarrollo y facilita la expansión a nuevos mercados sin tener que implementar soluciones independientes en cada país.
- Gestión unificada de datos y rendimiento. Ofrecen visibilidad centralizada sobre métricas clave como tasas de aprobación, rechazos o comportamiento por mercado. Esta información permite identificar problemas y optimizar la estrategia de pagos de forma continua.
- Reducción de la dependencia de proveedores. Al trabajar con múltiples adquirentes y métodos de pago, el ecommerce evita depender de un único proveedor. Esto aporta mayor flexibilidad para adaptarse a cambios regulatorios, técnicos o de costes en cada mercado.
- Escalabilidad operativa en entornos internacionales. Facilitan la incorporación progresiva de nuevos países y métodos de pago sin multiplicar la complejidad técnica. Esto permite a los equipos de ecommerce crecer de forma más ágil y con menor fricción operativa.
Plataformas de orquestación de pagos que ahora mismo operan en el mercado, como Craftgate, permiten gestionar desde comercios nacionales con un foco exclusivamente local hasta empresas españolas con ambiciones internacionales, integrando tanto redes globales de tarjetas como soluciones locales ampliamente utilizadas en España. Esta capacidad de adaptación es esencial en un mercado donde los hábitos de pago evolucionan rápidamente y donde los consumidores esperan experiencias de pago sencillas, rápidas y seguras, independientemente del canal o del dispositivo.




