viernes, septiembre 18, 2026
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«Yo fui uno de ellos»: Ismael Maceira, el joven que sufrió bullying y ahora utiliza Minecraft para que ningún niño vuelva a sentirse solo

Con 17 años, Ismael Maceira ha convertido su propia experiencia de acoso escolar en YASIRA, un proyecto educativo que utiliza Minecraft Education para prevenir y detectar el bullying y el ciberacoso desde la empatía, la educación y la tecnología.

Ismael Maceira sabe lo que significa tener miedo de entrar en clase y pensar que nadie entiende lo que estás viviendo. Durante su infancia sufrió bullying mientras convivía además con una enfermedad crónica. Años después, aquella experiencia se ha convertido en el motor de YASIRA, un proyecto que busca utilizar la tecnología para ayudar a otros niños y adolescentes a identificar, prevenir y afrontar situaciones de acoso escolar y ciberacoso. El proyecto, presentado este mes de septiembre en la sede de Microsoft España, comenzará ahora un programa piloto en 10-12 colegios de diferentes puntos de España.

Tú sufriste bullying durante tu infancia. ¿Qué recuerdas de aquella etapa y qué fue lo que más te marcó?

Recuerdo aquellos años como una etapa muy difícil. Yo además convivo con una enfermedad crónica, y eso hacía que muchas veces ya me sintiera más diferente. Pero cuando eres un niño no tienes las herramientas para entender por qué te está pasando algo así, ni muchas veces sabes siquiera cómo ponerle nombre a lo que sientes.

Cuando lo estaba viviendo, pensaba que solo me pasaba a mí. Pensaba que era yo el que tenía algo diferente, que quizá el problema estaba en mí. Y con el tiempo descubres que no era así, que detrás de tu historia hay miles de niños que también están viviendo situaciones de miedo, soledad o rechazo.

Pero si tuviera que decir qué fue lo que más me marcó, no hablaría solamente de lo que otros niños hicieron. Hablaría de la sensación de estar solo. De sentir que nadie terminaba de ver lo que estaba pasando.

Porque cuando eres un niño y sufres bullying, no siempre necesitas que alguien tenga una solución inmediata. Muchas veces necesitas algo mucho más básico: que alguien te mire, te escuche y te diga: “Te creo. No estás solo. Vamos a ayudarte”.

Y creo que precisamente de ahí nace YASIRA.

De preguntarme qué habría cambiado en mi historia si alguien hubiera llegado a tiempo.

Yo no puedo cambiar al niño que fui, pero sí puedo intentar que ningún niño que esté pasando por lo mismo tenga que sentirse tan solo como me sentí yo.


¿En qué momento decidiste transformar esa experiencia en algo que pudiera ayudar a otros niños y nació YASIRA?

Creo que YASIRA empezó a nacer mucho antes de que tuviera siquiera un nombre. Nació en aquel niño que fui y de la necesidad de que mi propia experiencia tenga sentido, de que mi sufrimiento ayude a otro y que mi propósito de que nadie pase por lo que yo pase.

Durante años intenté dejar atrás aquella etapa. Pero con el tiempo entendí que no podía cambiar lo que me había pasado, aunque sí podía decidir qué hacer con todo aquello que había vivido.

Y entonces pensé: si yo sé lo que se siente cuando nadie te escucha, ¿por qué no intentar que otros niños tengan a alguien que sí les escuche?

Ahí empezó todo.

YASIRA no nace de un estudio sobre el bullying ni de una idea que surgió en un despacho. Nace de una herida, pero no quiere quedarse en la herida. Quiere convertirla en esperanza.

Por eso, para mí, YASIRA es mucho más que un proyecto. Es la manera que he encontrado de darle un sentido a algo que nunca elegí vivir.

Yo no puedo volver atrás y ayudar al Ismael de 12 años. No puedo cambiar lo que ocurrió.

Pero sí puedo intentar estar, de alguna manera, al lado de los niños que hoy están viviendo su propia historia.

Y si conseguimos que un solo niño se sienta escuchado, acompañado y deje de pensar que está solo, entonces todo esto habrá merecido la pena.


¿Por qué Minecraft? ¿Qué puede conseguir un niño jugando y viviendo estas situaciones dentro del videojuego que quizá no conseguiría con una charla tradicional sobre bullying?

Porque queríamos hablar a los niños en un lenguaje que ya conocen, pero dándole un propósito completamente diferente. Minecraft no es el objetivo de YASIRA; es el medio que utilizamos para llegar a ellos. Y además dentro de Minecraft Education tenemos un paraguas de seguridad muy importante.

Cuando un niño entra en YASIRA no recibe simplemente una explicación sobre qué es el bullying. Entra en una historia, observa lo que ocurre y tiene que tomar decisiones. Y eso cambia la forma de aprender.

Además, hay algo que para nosotros es fundamental: el niño nunca es colocado en el papel de víctima ni de acosador. Es siempre un espectador dentro de la historia. Puede observar diferentes situaciones, hacerse preguntas, elegir cómo actuar y ponerse en el lugar de los demás sin sentirse señalado. Y el Minecraft Education es muy bueno para esto.

Una charla puede decirte “esto está bien” o “esto está mal”. Nosotros queremos provocar algo diferente: que el niño se pregunte qué haría él si estuviera allí.

Porque cuando tienes que decidir, empiezas a reflexionar. Y cuando reflexionas, puedes empezar a desarrollar empatía.

Además, las respuestas y comportamientos durante la experiencia pueden ayudarnos a detectar posibles señales que merezcan atención, siempre como una herramienta educativa y de apoyo, nunca como un diagnóstico.

Para mí, lo más importante es que conseguimos transformar algo que normalmente asociamos al ocio en una experiencia para aprender a mirar al otro.

Y esa es la esencia de YASIRA:

no queremos que los niños simplemente aprendan qué es el bullying; queremos que aprendan a reconocerlo, a entender cómo se siente el otro y, sobre todo, a saber que pueden hacer algo cuando lo ven.


Si pudieras hablar ahora con el Ismael de 10 o 12 años que estaba sufriendo bullying, ¿qué le dirías?

Creo que lo primero que haría sería abrazarle. Sin preguntarle nada. Porque hay momentos en los que un niño no necesita que le hagan más preguntas; necesita sentir que alguien está ahí.

Después le diría: «No eres el problema. No hay nada malo en ti. No tienes que cambiar para que los demás te acepten.»

Le explicaría que ser diferente no es algo de lo que avergonzarse y que, aunque en ese momento le parezca imposible, todo aquello que está viviendo no va a definir la persona en la que se convertirá.

Pero, sobre todo, le diría las palabras que creo que más necesitaba escuchar:

«Te creo. Te veo. No estás solo. Y no es culpa tuya.»

Y quizá le contaría algo que aquel niño jamás habría imaginado: que muchos años después iba a convertir todo aquello que estaba viviendo en una razón para ayudar a otros niños.

Que iba a crear YASIRA.

Por eso, en cierto modo, YASIRA es también el abrazo que no pude darle entonces a aquel niño. Yasira bien para dar luz en la oscuridad.

Y cada vez que trabajamos en el proyecto, pienso en él. Porque él es el motivo por el que no quiero que ningún otro niño tenga que pensar que está solo.


Y si pudieras hablar directamente con un niño que ahora mismo está sufriendo acoso y no se atreve a contárselo a nadie, ¿qué le dirías?

Le diría primero algo que yo mismo necesitaba escuchar cuando era pequeño: no estás solo y no tienes por qué enfrentarte a esto tú solo.

Sé que puede dar miedo contarlo. Sé que puedes pensar que nadie te va a entender, que las cosas pueden empeorar o incluso que quizá sea mejor aguantar y esperar a que pase. Yo también pensé que solo me estaba pasando a mí.

Pero no tienes que guardar ese dolor dentro. Busca a alguien en quien confíes: tus padres, un profesor, un orientador, un familiar o cualquier adulto que pueda ayudarte. Y si la primera persona a la que se lo cuentas no te escucha como necesitas, no dejes de pedir ayuda. Cuéntaselo a otra persona.

Y hay algo que me gustaría que nunca olvidaras: ser diferente es una virtud, no una debilidad. No tienes que esconder aquello que te hace diferente para conseguir que los demás te acepten. Nuestras diferencias son precisamente lo que nos hace únicos, lo que nos define y muchas veces nuestra mayor fortaleza.

Pedir ayuda no es ser débil. Al contrario, hace falta mucha valentía para decir: «Esto me está pasando y necesito ayuda».

Y sobre todo le diría:

«Lo que te están haciendo no define quién eres. No tienes que cambiar para que otros te respeten. Ser diferente no te hace menos; te hace tú. Te creo, te veo y no estás solo.»

Porque hay algo que aprendí con los años: un niño no debería tener que ser fuerte para soportar el bullying. Deberíamos ser nosotros, los adultos y toda la sociedad, quienes fuéramos suficientemente fuertes para no dejarle solo.

Y quizá esa sea una de las razones más importantes por las que existe YASIRA: para que ningún niño tenga que esconder su luz para encajar y para que aprenda que sus diferencias no son algo que apagar, sino una parte de lo que le hace especial.

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