Faltan 37 días para que la Ciudad de México inaugure el Mundial 2026, y las más de 8,400 agencias de viaje y servicios de reservación que operan en el país ya enfrentan un escenario de doble velocidad. Aunque entre enero y febrero México recibió 8.2 millones de turistas internacionales con un alza de 6.5 % y captó USD 6.7 mil millones en divisas según DataTur, ese aumento de demanda no llega a la caja al mismo ritmo, pues los pagos a aerolíneas, hoteles y bancos de camas no esperan mientras los clientes corporativos pueden tardar hasta 60 días en liquidar sus facturas. En 2026, el verdadero desafío del sector no será capturar demanda, sino sostener la liquidez necesaria para pagar a tiempo a los proveedores.
Este diagnóstico es liderado por Jeeves, la plataforma global de infraestructura financiera que unifica cuentas, tarjetas corporativas, pagos internacionales y financiamiento en una sola solución. La compañía opera en más de 20 países, y México se consolidó como su mercado más grande a nivel global, con ingresos que crecieron más de 250 % en los últimos 12 meses. Desde esa lectura, Jeeves alerta que el descalce entre los tiempos de pago y los tiempos de cobro afecta con especial intensidad al segmento corporativo y a las agencias con alta exposición internacional, dos perfiles que concentran buena parte del volumen turístico previsto para el Mundial.
“El turismo es una industria que vende hoy, pero paga a sus proveedores por adelantado, y esa diferencia de tiempos no es un error sino una dinámica estructural del sector que con el Mundial 2026 será más visible que nunca. En la práctica, las agencias mexicanas deben coordinar una red amplia de proveedores nacionales e internacionales, cada uno con condiciones, monedas y calendarios distintos, mientras el recaudo de los clientes suele concentrarse en un único pago que tarda en materializarse”, explica Haizea Caravaca Garmendia, Country Manager de Jeeves para México y Colombia.
La trampa del flujo de caja
Este hueco financiero resulta crítico, ya que mientras los clientes corporativos pagan sus facturas a 30, 45 o incluso 60 días, las agencias deben cumplir con las liquidaciones del BSP aéreo, el sistema centralizado de IATA que en 2023 procesó USD 240 mil millones a nivel global y vincula a más de 400 aerolíneas con 59,000 marcas de viaje en más de 200 países. A esa obligación se suman los pagos a cadenas hoteleras, bancos de camas y operadores que suelen exigir prepagos antes de bloquear el inventario.
Para una agencia que factura un millón de dólares al mes, este desfase puede inmovilizar entre 700,000 y 1.2 millones de dólares en capital de trabajo, únicamente para cubrir los pagos anticipados a proveedores mientras se espera el recaudo. La estimación parte de escenarios de pago anticipado a proveedores y ciclos de cobro corporativo de 30 a 60 días, con variaciones según la mezcla de producto, la moneda de operación y las condiciones comerciales pactadas. Sin una línea de crédito adecuada o una plataforma que centralice el gasto, esta brecha asfixia la capacidad de crecer.
La presión es estructural y se siente con más fuerza en un sector donde la mayoría de jugadores opera con equipos pequeños. De acuerdo con Data México y el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del INEGI, 7,979 de las 8,429 unidades económicas dedicadas a agencias y servicios de reservación, equivalente al 94 % del sector, tienen entre cero y diez empleados. En estas estructuras, el mismo equipo que vende también cobra, paga y concilia, lo que convierte cada error administrativo en una pérdida directa de margen.
Del pago compartido al control por reserva
Ante este vacío, Jeeves está impulsando en México la adopción de Tarjetas Virtuales (VCN, por sus siglas en inglés) como reemplazo del tradicional “tarjetazo” o uso de tarjetas físicas compartidas, una práctica que durante años ha expuesto al sector a mayores riesgos de fraude, errores operativos y desorden en la gestión financiera.
Con las VCN, las agencias pueden generar un número de tarjeta único para cada reserva, por el monto exacto de la transacción y asociado a un proveedor específico. Esta lógica fortalece el control de la operación, ya que amarra el gasto a una transacción, reduce el riesgo de cargos sorpresa y permite cerrar la tarjeta una vez ejecutado el pago. En paralelo, resuelve el dolor administrativo, pues las áreas que hoy pierden hasta 15 horas semanales conciliando pagos manualmente en Excel pueden automatizar el proceso y recuperar el control del flujo en tiempo real, integrando además los movimientos con la automatización de CFDI compatible con el SAT, una capacidad que Jeeves ha desarrollado específicamente para el mercado mexicano.
El contexto económico refuerza la urgencia de modernizar la infraestructura de pagos del sector. El turismo aporta el 8.7 % del PIB nacional y genera 2.9 millones de empleos remunerados, según la Cuenta Satélite del Turismo de México publicada por el INEGI. La SECTUR, por su parte, proyecta que el Mundial 2026 atraerá 5.5 millones de visitantes adicionales y dejará una derrama económica de más de 60 mil millones de pesos, un pico operativo que muchas agencias no podrán absorber sin herramientas que centralicen pagos, conciliación y crédito.
“La conversación que hoy empieza en el sector no es solo sobre crecer, sino sobre hacerlo de forma sostenible. Las agencias mexicanas que quieran capitalizar el Mundial 2026 y los años que siguen van a necesitar una infraestructura financiera que acompañe la velocidad del negocio turístico, en lugar de frenarla”, concluye Caravaca Garmendia.

En un sector donde cada día cuenta y los márgenes son cada vez más ajustados, contar con herramientas que integren y automaticen la gestión financiera deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en un requisito para operar con eficiencia y crecer durante el pico turístico de 2026.




