La facturación del comercio electrónico en España superó en el segundo trimestre de 2025 los 28.000 millones de euros, un 22,6% más que en el mismo periodo del año anterior, según datos de la CNMC. Para alcanzar este hito, los pagos online han jugado un papel fundamental, ya que a medida que el ecommerce alcanza más madurez, el ecosistema fintech se va sofisticando.
En la última década, el mercado español de pagos ha experimentado una transformación profunda. En cuanto a métodos de pago, el uso de la tarjeta sigue siendo predominante, pero convive cada vez más con métodos alternativos como Bizum o wallets inteligentes como PayPal, Google Pay o Apple Pay. A todo esto se suma un marco regulatorio exigente en materia de seguridad, como la normativa PSD2 o la autenticación reforzada (SCA).
A medida que el ecosistema de pagos gana complejidad, muchos ecommerce están pasando de las pasarelas tradicionales a plataformas de orquestación. Un modelo centrado principalmente en transacciones con tarjeta, especialmente Visa y Mastercard, donde intervienen distintos adquirentes y procesadores. De hecho, se prevé que para 2035 este mercado estará valorado en cerca de 15.000 millones de dólares, según la consultora Research Nester.
De la pasarela a la orquestación, un salto cualitativo en la gestión del pago
Un orquestador de pagos también actúa como pasarela de pago, pero va un paso más allá. La pasarela tradicional se encarga de conectar al comercio con uno o varios proveedores y de transmitir de forma segura la información de la transacción. Es el canal técnico que permite que el pago viaje desde la tienda online hasta el adquirente. El problema surge cuando el negocio crece, opera en distintos mercados o trabaja con varios adquirentes. Con una pasarela convencional, cada nueva conexión implica desarrollos adicionales, integraciones independientes y una gestión fragmentada de la información. Además, si un proveedor sufre una caída, el comercio tiene poco margen de maniobra en tiempo real.
La orquestación de pagos introduce una capa adicional de inteligencia y control. No solo centraliza las conexiones en una única integración, sino que permite enrutar cada transacción con tarjeta de forma dinámica en función de criterios como el rendimiento histórico, la divisa o el tipo de tarjeta. Es decir, añade capacidad de decisión automatizada sobre a qué TPV Virtual se envía cada pago y cómo se gestiona si algo falla.
«Cuando alguien realiza un pago online con tarjeta, el proceso es más complejo de lo que parece. En pocos segundos intervienen múltiples actores: el comercio, el esquema de tarjetas, el adquirente, el emisor y el sistema antifraude. Aquí es donde entra en juego un orquestador de pagos. Actúa justo después de que el cliente introduzca sus datos de pago. Verifica la información, selecciona el TPV Virtual más eficiente, aplica medidas de seguridad como la tokenización e, incluso, reintenta automáticamente los pagos fallidos.» Explica Jorge Sorial, Country Manager de Craftgate en España
Un impacto directo en conversión, resiliencia y expansión internacional
Estas funcionalidades tienen un impacto directo en el negocio, ya que una mejor selección del TPV Virtual adecuado puede elevar las tasas de aprobación y, por tanto, la conversión. Por otra parte, la posibilidad de redirigir transacciones ante incidencias técnicas aporta resiliencia y reduce el riesgo de interrupciones en momentos críticos, como campañas promocionales o picos estacionales. Además, la capacidad de operar con múltiples adquirentes desde un entorno centralizado facilita la expansión internacional sin multiplicar la complejidad técnica.
El pago se ha convertido en un factor estratégico, y la diferencia entre limitarse a procesar transacciones y ser capaz de optimizarlas en tiempo real puede marcar la diferencia entre un checkout funcional y uno verdaderamente competitivo. En este contexto, plataformas como Craftgate, combinan ambas funciones: pasarela y orquestador. Desde una única integración, los comercios pueden gestionar múltiples proveedores de pago y aplicar reglas inteligentes de enrutamiento, con visibilidad unificada sobre tasas de aprobación, rechazos y rendimiento por mercado.
