La escalada de tensión en Oriente Medio ya empieza a notarse en el mercado hipotecario español. El euríbor ha repuntado en las últimas semanas y ha pasado de registrar niveles cercanos al 2,2% a moverse en torno al 2,6%, un cambio que eleva la presión sobre las cuotas y endurece el acceso a la financiación.
El contexto geopolítico está alimentando el temor a una nueva ola inflacionista por la subida de la energía y, con ello, la posibilidad de que los tipos de interés tarden más en bajar. El Banco Central Europeo ya advirtió el 19 de marzo de 2026 de que la guerra en Oriente Medio incrementa la incertidumbre y añade riesgos al alza para la inflación, con un impacto directo en las expectativas del mercado.
En este escenario, las hipotecas vuelven a estar en el centro del debate, especialmente para los compradores que buscan cerrar financiación en un momento de mayor volatilidad. La banca está ajustando condiciones y el perfil del cliente también está cambiando, con más peso de la estabilidad laboral, el ahorro previo y la capacidad de endeudamiento.
Entrevista con Antonio Lorenzo, asesor hipotecario en Dcredit
¿Está cambiando el perfil o la capacidad de financiación de los compradores en este nuevo escenario de tipos e incertidumbre?
Sí, claramente. Hoy el comprador está mucho más sensible a estas subidas de precios, y los requisitos de ingresos de las familias son más altos. Eso hace que muchas operaciones que hace un año podían encajar, ahora necesiten más ahorro, más estabilidad laboral y un perfil financiero más sólido: funcionarios, sin préstamos y con bastantes ahorros. Además, la incertidumbre hace que los bancos sean más selectivos, y tenemos que asesorar a los clientes para que lleguen con el menor endeudamiento posible y mayor capacidad de demostrar estabilidad.
¿Qué tipo de hipoteca es más recomendable ahora mismo para quien esté pensando en comprar vivienda?
Ahora mismo, en la mayoría de los casos, la hipoteca mixta está ganando mucho protagonismo porque combina una primera etapa de estabilidad con un precio normalmente más competitivo que la fija. La fija sigue siendo muy buena opción para quien prioriza tranquilidad total y quiere saber siempre lo que va a pagar. La variable, hoy por hoy, solo tendría sentido en perfiles muy concretos que puedan asumir más riesgo y confíen en una bajada sostenida de tipos. No hay una respuesta universal: depende del perfil, del horizonte de compra y de la capacidad de asumir cambios en la cuota.
¿Cómo impacta este contexto en la negociación de condiciones hipotecarias para los compradores?
Sigue habiendo margen, pero ya no es igual para todos. Los buenos perfiles siguen pudiendo negociar, especialmente si aportan ahorro, tienen ingresos estables y una ratio de esfuerzo menor al 40%. Lo que ha cambiado es que el banco es más selectivo. Ya no negocia igual con cualquiera. En este escenario, comparar entidades y saber presentar bien la operación es más importante que nunca, porque una misma persona puede recibir condiciones muy distintas según cómo se plantee la operación y el momento del año en el que nos encontremos.




