Hace unos años, en una clase de Parallel Computing en la Universidad de California en Berkeley, Denisse Damián escuchó a un conferencista invitado: Ion Stoica, cofundador de Databricks. Mientras lo escuchaba tomó una decisión silenciosa: algún día trabajaría ahí. En enero de 2026 lo cumplió. Hoy es Senior Solutions Engineer en Databricks, una de las compañías de datos e inteligencia artificial más influyentes del mundo, desde su base en Seattle.
La historia dice mucho de cómo funciona Denisse: convierte una intención en meta, y la meta en plan. Pero lo que de verdad la distingue no es su currículum, aunque impresione, sino lo que decidió hacer con él.
Del Tec de Monterrey a Silicon Valley
Su trayectoria pasó por algunos de los entornos más exigentes de la industria. Estudió Ingeniería en Tecnologías Computacionales en el Tecnológico de Monterrey y, más tarde, una Maestría en Ingeniería con concentración en Data Science y Machine Learning en UC Berkeley, donde obtuvo la beca Fung Excellence. En el camino sumó experiencia técnica en empresas de alto crecimiento: fue practicante de ingeniería en Twitter, Site Reliability Engineer en Wizeline y trabajó en infraestructura de machine learning en startups como Onfleet y Zest AI antes de llegar a Databricks.
Es, en pocas palabras, una ingeniera que domina los sistemas que sostienen la inteligencia artificial. Pero su verdadera obsesión está en otro lugar.
“Desbloquear” el acceso a la tecnología
Denisse describe su misión con un verbo en inglés que se ha vuelto su sello: ungatekeeping. Algo así como quitar los candados, abrir esas puertas que suelen permanecer cerradas para quien no nació dentro del ecosistema tecnológico. Lo que más le apasiona, dice, no es la tecnología en sí, sino lograr que ese conocimiento deje de sentirse exclusivo.
Esa convicción tomó forma concreta en 2023, cuando empezó a publicar una guía gratuita de LeetCode, la plataforma donde se practican las temidas entrevistas técnicas. para ayudar a otros a conseguir empleo en tecnología. Lo que nació como un recurso suelto se transformó en Your Best Friend In Tech, un newsletter y comunidad que hoy reúne a más de 6,000 personas en más de 10 países. A través de él, y de retos como su 30-Day LeetCode Challenge y su 30-Day LinkedIn Challenge, ha acompañado a cientos de personas a conseguir trabajo, cambiar de industria y acercarse a oportunidades que antes parecían fuera de su alcance.
Para Denisse, construir comunidad no es una métrica de vanidad: es el método. En Seattle convocó a un grupo de quince líderes de la industria, entre ellos perfiles senior de Microsoft y Armoire, y creadoras de contenido tecnológico con cientos de miles de seguidores, para conectar talento y abrir conversaciones. En UC Berkeley ha sido conferencista invitada con charlas como “Finding Your Dream Tech Job” y panelista para estudiantes recién admitidos, además de instructora de posgrado en análisis de datos.
Su vocación por enseñar, de hecho, empezó mucho antes. Como mentora del programa Women in Tech del Tecnológico de Monterrey, enseñó a programar a niñas de entre 12 y 16 años; y colaboró en el desarrollo de un e-commerce para que artesanos mexicanos pudieran vender sus productos en línea. El hilo conductor siempre ha sido el mismo: el acceso al conocimiento puede cambiar la trayectoria de una persona.
Apostar por las mujeres con capital, no solo con discurso
Esa misma idea la llevó a otro terreno: la inversión. Como ángel inversionista, Denisse ha puesto capital en startups fundadas por mujeres, entre ellas Gloset y BuildTrace, convencida de que apoyar a otras mujeres no debería quedarse en el discurso. Para ella, hacerlo no es solo una idea, sino algo que pone en práctica. En un sector donde el financiamiento a fundadoras sigue siendo desproporcionadamente bajo, su apuesta es a la vez personal y estratégica.
En una industria que muchas veces premia el acaparamiento de información, de contactos, de oportunidades, Denisse Damián apuesta por lo contrario. Y, de paso, demuestra que compartir el mapa no le quita el lugar: se lo multiplica.
