En Monterrey existe un empresario que ha hecho algo que pocos logran: construir un portafolio de marcas donde cada una tiene alma propia. No extensiones, no franquicias, no copias. Marcas con identidad, voz y valores que puedes defender todos los días. Ese empresario es Sergio “Checo” Gutiérrez.
Checo es abogado de formación, notario de profesión, y diseñador de conceptos por pasión. Encontró su verdadera vocación cuando la gastronomía dejó de ser un hobby de fin de semana y se convirtió en el hilo conductor de todo lo que hace. Y lo que hace es impresionante: desde el concepto para su notaría hasta Cerveza Bocanegra, Milk Pizzería y Kadoya hasta Hotsie, Drama Soda, Tequila DELALUZ y Bodegas Vueltabajo. Cada proyecto es un universo distinto que nace de la misma matriz: crear cosas que ama.
“Encuentro cosas que amo y las convierto en mi día a día”, dice cuando le preguntan por su trayectoria. Y no es pose. Es literalmente lo que ha hecho.
De la cochera…a Grupo Modelo

Todo empezó cuando conoció a alguien que hacía cerveza artesanal en su casa. Para Checo, descubrir que podías crear cerveza sin una planta industrial fue revelador. No lo pensó dos veces: “¿Y podemos hacer?”.
En diciembre de 2011 nació Bocanegra, una cerveza artesanal que se convertiría en referente de la escena gastronómica mexicana. La marca llegó a restaurantes como Quintonil, Pujol, Biko y Rosetta. Conquistó Nueva York y Los Ángeles. Y en 2015-2016, AB InBev (Grupo Modelo) la compró como parte de su estrategia para recuperar terreno en el mercado de cervezas mexicanas después de tener que vender Corona y Modelo Especial a Constellation Brands.
Fue su primer gran exit, pero Checo no se detuvo ahí. Siguó construyendo marcas y empresas con propósito.
A lo largo de varios años, Checo fue construyendo un recorrido gastronómico poco común para el contexto regiomontano. Mientras la ciudad seguía expandiendo su músculo industrial y corporativo, él apostó por crear espacios donde la experiencia, la hospitalidad y el detalle importaran tanto como la operación.
Sus proyectos dialogaron con distintas tradiciones culinarias y estilos de consumo, pero compartieron una misma intención: hacer de la comida un punto de encuentro y no solo un producto. En una ciudad acostumbrada a la eficiencia y al volumen, su propuesta introdujo sensibilidad, identidad y una lectura más emocional del negocio gastronómico, demostrando que también desde la mesa se puede construir empresa con carácter y valor.
Cada marca tiene su propia identidad, su propio tono, su propia voz. No son extensiones una de otra, sino universos completos que Checo desde cero.
“Las cosas tienen Alma y es el Alma lo que la gente compra”, explica.
Mavericks: el espacio para los que se atreven
Hoy, Checo ha sumado una nueva faceta a su trayectoria: host y fundador de podcast. Con Mavericks, creó lo que él llama “un espacio para mí”, donde conversa con gente que admira, que ha trascendido, que se ha atrevido a arriesgar todo por un sueño.
Lo graba en Café Belmonte, un lugar conocido por su delicioso café en Monterrey, y por ahí han pasado personajes de alta talla: Moris Dieck, creador de finanzas personales detrás del podcast Dimes y Billetes; Horacio Pancheri; actor y modelo argentino; Gador Garza, Fundadora de Amureto, Nayo Escobar; uno de los creadores de contenido más relevantes de Monterrey, empresario y conferencista, Rudy Roffroy; productor y actual manager del grupo internacionalmente conocido “THE WARNING”, Mariana Seoane, actriz y cantante; Nacho Cadena; Gus Marcos, Melo Montoya entre muchos otros más.
No es casualidad que Checo eligiera a estos invitados. Todos comparten algo: han transcendido, se han atrevido, jamás se han rendido. Son mavericks en el sentido más puro de la palabra:personas que apostaron todo por un sueño y hoy vive del fuego que mantiene viva esa flama.
No es un podcast sobre emprendimiento en el sentido tradicional. Es una exploración de lo que significa ser un maverick: alguien que apostó todo, que jamás se rindió, que hoy vive del fuego que enciende su pasión, que hizo las cosas totalmente diferentes.
“Jamás he visto a la audiencia como tal”, dice Checo. “Digo algo que para mí tenga un sentido y un significado, y si esto sale de la pasión, del corazón, creo que tiene una oportunidad de conectar con una audiencia. Y si no lo hace, es algo que a mí me deja una satisfacción plena de haberlo compartido”.
Es la misma filosofía que aplica a sus restaurantes, a sus marcas, a cada proyecto que toca.
Aquí puedes visitar su Instagram y canal de YouTube para disfrutar esas conversaciones.
El ingrediente secreto de Checo
Si le preguntas a Checo qué hace falta para tener éxito, no te va a dar una fórmula de diez pasos o un framework de innovación. Te va a decir algo mucho más simple y mucho más difícil de ejecutar:
“El ingrediente principal para que una persona pueda lograr éxito en el entendido de que comercialmente le vaya bien, es que aquello que haga le sea natural, le salga solo, le nazca del corazón, que lo haga con pasión, que no le cueste despertarse para hacerlo todos los días y que se duerma después de 14 horas, satisfecho de haberlo trabajado”.
Y luego agrega el consejo que todo emprendedor debería llevar tatuado: “Sé fiel a ti mismo, porque si te traicionas, es el peor fracaso”.
En un ecosistema donde todos hablan de KPIs, growth hacks y monetización, Checo Gutiérrez sigue apostando por algo mucho más radical: hacer las cosas que ama, con gente que admira, y dejar que el alma de cada proyecto hable por sí misma.
Monterrey y México tiene en Checo a uno de sus empresarios más auténticos. Encontró la manera de convertir la curiosidad y la pasión en un modelo de vida que funciona y su legado perdurara por siempre.
