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Calor extremo y agroalimentación: cómo la digitalización marca la diferencia entre perder producto o salvarlo

Durante el mes de junio, España registró máximas históricas en sus temperaturas. De hecho, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), activó a mitad de mes avisos de nivel rojo y naranja en buena parte de la península, con máximas de 44ºC en el valle del Guadalquivir y noches tropicales de 25ºC en amplias zonas del interior. Recién comenzado julio, nos sumergimos en una nueva ola de calor que pone en peligro extremo a zonas de Aragón, la Comunidad Valenciana y Cataluña, con valores que oscilan entre los 42 y 44 grados. 

El debate social se centra en la salud pública y el riesgo de incendios. Pero existe otro frente abierto que nos afecta directamente, el de la distribución alimentaria. Y es que, cuando los termómetros superan los 40ºC, los productos perecederos como frutas y verduras, alimentación preparada y productos frescos o congelados pueden verse especialmente expuestos a distintos riesgos. Entre ellos, una cadena de frío comprometida durante el transporte y almacenamiento o entregas que llegan con retrasos al elevarse las incidencias en carretera. A esto se suma una última milla ineficiente con rutas poco optimizadas, tiempos de espera y múltiples paradas. Obstáculos que pueden desembocar en mayores tasas de desperdicio y más costes operativos. 

Ante un escenario que cada vez es más imprevisible los distribuidores alimentarios deben disponer de herramientas que les permitan entender en cada momento qué tienen, dónde lo tienen y cuánto tiempo lleva en tránsito para poder reaccionar cuando las condiciones climatológicas cambian de forma brusca. 

Cinco claves para proteger la distribución alimentaria del calor extremo

  • Visibilidad del stock en tiempo real. Cuando las temperaturas son muy elevadas, los márgenes de reacción se estrechan y los errores de inventario dejan de ser un problema administrativo para convertirse en pérdida directa de producto. Los sistemas ERP especializados en el sector agroalimentario permiten centralizar esa información y consultarla desde cualquier punto de la cadena, convirtiendo un dato disperso en una decisión a tiempo. 
  • Trazabilidad de producto de origen a destino. Saber de dónde viene cada partida y qué recorrido ha hecho permite identificar qué lotes están en riesgo antes de que el problema llegue al punto de venta. La trazabilidad no es solo una exigencia regulatoria, es una herramienta de reacción ante imprevistos.
  • Coordinación de la cadena hasta la última milla. Cuando el calor adelanta la maduración de un cultivo o fuerza un cambio en los tiempos de recogida, la cadena entera tiene que ajustarse. Los sistemas que conectan en tiempo real al productor, el almacén y el transportista reducen el margen de error en esa coordinación. Además, en episodios de calor extremo, permiten planificar rutas con mayor eficiencia y reaccionar con agilidad ante incidencias o cambios de última hora. 
  • Alertas automáticas por desviación de parámetros. La tecnología permite configurar avisos cuando una partida supera el tiempo máximo de tránsito o cuando el stock de un producto perecedero cae por debajo de un umbral crítico. Reaccionar a una alerta es más barato que gestionar una devolución o una pérdida de mercancía.
  • Planificación basada en datos históricos y previsión meteorológica. Los veranos con episodios de calor extremo ya no son una excepción, son una constante creciente. Los operadores que cruzan sus datos históricos de distribución con previsiones meteorológicas pueden anticipar cuellos de botella antes de que ocurran y no improvisarlos cuando ya está ocurriendo.

La digitalización de la cadena de distribución alimentaria no es un debate a futuro, es una necesidad operativa que cada ola de calor vuelve más urgente. Las compañías agroalimentarias que ya trabajan con sistemas integrados de gestión cuentan con una ventaja, la de saber qué tienen, dónde está y cuánto tiempo lleva en tránsito antes de que el problema llegue al punto de venta. Proveedores de software especializados en el sector, como Orisha Agrifood, hacen posible que esa visibilidad en tiempo real sea accesible para productores, transformadores y distribuidores del mercado español.

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