Estas son 4 preguntas que, al no darles una respuesta coherente, pueden descartar o restar puntos al candidato, de acuerdo con información de la firma Headhunter Lucas5:

 

1. ¿Por qué tengo que contratarte a ti?

Para responder a esta preguntar hay que fijarse en cuáles son las razones por las que contrata una empresa:

a)       Quiere que la persona ayuda a mejorar la calidad de un producto o servicio.

b)       Hacer más eficiente el servicio y resultados al cliente.

c)       Disminuir costos y tiempos.

d)       Abrir una nueva línea de negocio, crear productos.

e)       Establecer una nueva manera de resolver un problema, a partir de un nuevo perfil profesional.

Si no tienes claro a qué beneficio correspondes, menos podrás establecer el valor que darás al puesto y a la empresa. Esta pregunta es la indicada para decir al empleador “fíjate en mí y no en otros”.

 2. ¿Cuál es tu fortaleza y en qué fallas?

Especialistas en recursos humanos sugieren evitar frases trilladas y que poco aportan, como soy obsesivo, perfeccionista y “workahólic”. Hay que enfocarse en “debilidades” que puedan transformarse en oportunidad.

 

Ejemplo de fortalezas: creatividad, persistencia, orientado a resultados, resolución de problemas, capacidad de crear contactos, aprender a aprender, planeación y ejecución.

Defectos: impulsivo, mala organización del tiempo, trabajo individual.

3. Háblame de tus habilidades.

Esta pregunta se puede contestar a través de la experiencia profesional y el conocimiento que se tenga de programas, idiomas y otros entrenamientos. Sin embargo, eso es una forma “común y tradicional de hacerlo”, es mejor recurrir a problemas que, como profesionista, se es capaz de resolver. Después hay que demostrar esa información con hechos, dar ejemplos de resultados.

4. ¿Por qué crees que te debo contratar a ti y a no a otros?

Pensar que esta pregunta sólo tiene un trasfondo de experiencia laboral y de conocimientos técnicos es un error, pues esa información no hace diferente a un candidato de otro. El candidato aquí suele caer en el acto de repetir qué ha hecho en otros empleos, describió Noriega Martínez.

Lo idóneo es responder a este planteamiento desde la perspectiva de las actitudes. Eso sí difiere entre personas y marca la diferencia en los procesos de selección, dijo la reclutadora. A los empleadores les agrada escuchar ejemplos orientados al compromiso, la adaptación al cambio, respuesta ante la presión, qué hizo frente a una crisis en sus anteriores empleos, entre otros comportamientos.

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