Por primera vez en 20 años, la Organización Mundial de Comercio (OMC) aprobó ayer un preacuerdo entre 159 países, entre ellos la Argentina, para terminar con las barreras en el intercambio comercial.

 

La cancillería argentina, que apoyó la firma del convenio a diferencia de Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua, que se levantaron de las negociaciones, anticipó que cumplirá con los lineamientos de lo pactado una vez que el compromiso de los países desarrollados de quitar los subsidios a las exportaciones sea un instrumento legal de carácter obligatorio.

Uno de los puntos significativos del tratado es la eliminación de la burocracia comercial, cuestión que interpela a la Argentina en momentos en que crecen las quejas internacionales por las trabas que aplica al comercio. En rigor, el uso de las declaraciones juradas anticipadas de importaciones (DJAI) está autorizado por la OMC, pero lo que se objeta desde algunas naciones es su uso discrecional, la falta de transparencia en el criterio y, principalmente, la ausencia de normas escritas que caracterizaron a la gestión que, hasta hace pocos días, conducía Guillermo Moreno.

El nuevo entendimiento desbloquea la Ronda de Doha, estancada desde 2008, y se logra después de varios años de diferencias: luego de acordar en 1995 la eliminación en las trabas industriales, los países desarrollados venían incumpliendo desde 2000 (Ronda de Seattle) el compromiso de sumar a la iniciativa los subsidios agrícolas, situación que trabó las conversaciones y que hizo peligrar el pacto ayer hasta último momento en varias ocasiones, como cuando Cuba objetó la remoción de una referencia al embargo comercial de Estados Unidos o la India se opuso a disposiciones que juzgó amenazantes para los subsidios a los granos destinados a alimentar a su población.

De ahí que el paso dado hubiera sido largamente festejado. “Por primera vez en nuestra historia, la OMC ha cumplido verdaderamente”, dijo en la ceremonia de clausura Roberto Azevedo, director general de la entidad.

La celebración se oyó también en Brasil, cuyos industriales auguran un buen futuro para sus exportaciones. “La industria brasileña gana con el acuerdo de facilitación del comercio de la OMC”, dijo la Confederación Nacional de la Industria en un comunicado. Según los empresarios brasileños, se reducirá la burocracia, se agilizarán los embarques y disminuirán los costos aduaneros. “Vamos a tener más acceso a informaciones sobre procedimientos de tránsito, aranceles, clasificación de mercancías y restricciones de importación antes de llegar con el producto a territorio extranjero”, se entusiasmó Carlos Abijaodi, director de desarrollo industrial de la entidad.

El primer ministro británico, David Cameron, fue otro de los complacidos por el entendimiento, al que calificó de “histórico”. Cameron espera que vigorice exportaciones y empleo en su país. “El comercio es una parte vital de nuestro plan económico de largo plazo y fue una de las prioridades del G-8 [países ricos más Rusia] de este año [en Irlanda del Norte]”, dijo. “Este acuerdo impulsará las exportaciones, lo que significa que las compañías podrán crecer y emplear a más personas. Si tan sólo 100.000 pequeñas empresas empiezan a exportar o van a nuevos mercados en los próximos cinco años, esto podría generar 30.000 millones de libras [35.700 euros] adicionales para la economía del Reino Unido y crear 100.000 nuevos empleos”, agregó.

En la Argentina, no fueron tan eufóricos, aunque valoraron el avance. En un comunicado, la Cancillería afirmó: “La Argentina, con fuerte apoyo del Grupo de los 20 -conjunto de países en desarrollo que bregan por la reforma de las injustas reglas que rigen el comercio agrícola-, logró incluir entre las decisiones de Bali el compromiso político de todos los miembros de la OMC”.

Según el texto, la Argentina reconoce: “Todas las formas de subvenciones a la exportación y todas las medidas relativas a la exportación que tienen efecto equivalente son un tipo de ayuda sumamente proteccionista y que tiene importantes efectos de distorsión del comercio”.

Así el canciller Héctor Timerman anticipó: “Los compromisos en materia de facilitación del comercio en el caso de nuestro país serán implementados una vez que los elementos incluidos en la declaración sobre subsidios a la exportación se transformen en un instrumento legal de carácter obligatorio para los países desarrollados que distorsionan el comercio y afectan nuestras exportaciones”.

Fuente: lanacion.com.ar

 

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