Las tecnologías de la información se incorporan a la práctica profesional en carreras que sólo admitían el cara a cara

 

En la comedia Web Therapy, Lisa Kudrow (la original Phoebe Buffay en Friends) interpreta a Fiona Wallice, una terapeuta que implementa un nuevo método de psicoanálisis: “Terapia de Web”. Se trata de una sesión extrabreve de tres minutos que la profesional se encarga de arruinar a través de comentarios al margen. Lo interesante es que el personaje cree en este método a distancia e intenta promoverlo a nivel mundial.

Hoy, se afianza esta propuesta (pero en serio), y según la licenciada Malena Braun, con excelentes resultados. “Se trata del home office para el psicólogo”, dice, y agrega que tiene varios pacientes en esta modalidad. “Para mí, primero es fundamental la terapia tradicional cara a cara de manera sostenida y en profundidad. Después, vendrán algunas sesiones a través de la Web de manera intercalada.”

La virtualidad está en todo y no es ajena a la psicoterapia. “La gente se comunica mucho por WhatsApp y durante las sesiones un paciente te cuenta una charla mantenida con alguien, que más tarde te das cuenta de que fue a través de la Red. Hay un cambio muy grande en la manera de comunicarse.”

Es por eso que el WhatsApp, aunque también el mail, entra dentro de la terapia virtual como medio de comunicación con el terapeuta. Se trata de un apoyo a la o las sesiones de todas las semanas. En estos dos casos, la respuesta no suele darse en el momento, y el terapeuta se lo comunica al paciente. Skype, por otro lado, permite que se lleve adelante una sesión completa, que se cobra de la misma manera que la presencial.

Para un psiquiatra o un psicólogo ¿no es agobiante recibir mensajes durante las 24 horas? “Según mi experiencia, los pacientes lo piensan mucho antes de escribirte. Yo noto que tener la posibilidad de mandarte un mensaje les hace muy bien.”

Para prevenir riesgos o situaciones no deseadas e imprevistas, como en muchos otros temas, la legislación argentina está atrasada acerca de lo que se puede o debe hacer y lo que no. “Hay modelos de consentimiento americanos donde se especifican todos los detalles, pero acá todavía no llegó”, asegura Braun.

Un paso más allá, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene un programa de realidad virtual en su Facultad de Psicología donde víctimas de secuestro pueden recrear la situación de violencia para después realizar el tratamiento que las ayude.

Abogados, arquitectos y hasta médicos ya usan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para acercarse a las personas a través de diversas herramientas. “El 70% de nuestro asesoramiento es a través de las TIC”, dice el abogado Eugenio Maurette.

Una hora puede costar entre 100 y 150 dólares, pero como en los estacionamientos también hay fracción. Hasta 15 minutos es una tarifa, hasta 30 es otra. Si se habla vía Skype 19 minutos, cuenta como media hora. Los grandes estudios llegan a cobrar hasta 500 dólares la hora. El cliente puede pedir una tabla de honorarios por este tipo de asesoramiento, o puede tener un abono que lo incluya.

Richard Marks, creador del casco de realidad virtual para la Play 4, que todavía no se vende en la Argentina, también participó de un proyecto con la NASA para que se pudiera vivir, de la manera más fiel posible, una caminata por Marte.

“A través de la realidad virtual se puede vivir dentro de cualquier mundo”, dijo en una entrevista. En breve, en el mundo laboral, quizá también.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1858428-profesionales-en-la-web-relaciones-comerciales-y-virtuales

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