Ciudad de México — En economías donde el acceso a oportunidades laborales depende cada vez más de estar conectado, un solo dispositivo puede marcar la diferencia entre estancamiento y movilidad. Un análisis académico reciente de la Universidad de California en Berkeley muestra que las personas que accedieron a un smartphone financiado a través de modelos en el que el dispositivo es la garantía, obtuvieron un incremento promedio del 6% en sus ingresos.
El dato no es menor y la experiencia de los usuarios de PayJoy lo comprueba: de acuerdo con el Reporte de Impacto 2025 de PayJoy, el 52% de los usuarios ha incrementado directamente sus ingresos. Esto significa que el acceso a tecnología y crédito no solo facilita el consumo, sino que habilita la capacidad productiva real. En hogares con márgenes financieros reducidos, un aumento de esta magnitud puede representar la diferencia entre cubrir gastos básicos, sostener un negocio o comenzar a planear a mediano plazo.
Conectividad como condición económica
El impacto del smartphone financiado no ocurre en el vacío. En mercados donde gran parte del trabajo, el comercio y los servicios se articulan a través de plataformas digitales, estar conectado se ha convertido en una condición económica básica. Para millones de personas, el teléfono inteligente es el canal para vender, cobrar, coordinar servicios, acceder a empleos flexibles o administrar un negocio.
Los datos de PayJoy muestran que esta realidad se concentra especialmente en poblaciones sub-bancarizadas. Entre sus clientes en México el 45% no cuenta con tarjeta de crédito, débito ni cuenta bancaria. Solo 14% tiene tarjeta de crédito, 22% tarjeta de débito y 28% una cuenta bancaria.
Para el 33% de los usuarios, el financiamiento de PayJoy representa su primera línea de crédito formal, y en ese proceso, 31% accede por primera vez a un smartphone al integrarse al sistema financiero. El dispositivo no llega como un lujo, sino como la puerta de entrada a la vida económica digital.
Más ingreso, más opciones
De esa manera, Nicolás Schiaffino, VP & Country Manager en PayJoy México, explica el “por qué” detrás del aumento en ingresos que el acceso al smartphone financiado permite:
En primer lugar, por la oportunidad que brinda de acceder a una mayor continuidad laboral, al reducir las interrupciones y fallas que implica no estar conectado. Además, un smartphone brinda acceso directo a plataformas de trabajo, mensajería y videoconferencias, fundamentales para quienes trabajan para una compañía como para quienes están emprendiendo un nuevo negocio.
Finalmente, el acceso a pagos digitales es crucial para detonar un mejor dinamismo financiero: ya sea mediante transferencias bancarias o con el uso de terminales punto de venta digitales que requieren el uso de una app.
Lo anterior ha sido fundamental para el 19% de los usuarios de PayJoy, quienes son dueños de su propio negocio y/o trabajan por cuenta propia.
“El financiamiento para un smartphone es la forma que tienen las personas de conectar con oportunidades de generar ingreso, de planear y de disponer de mayor autonomía”, explica Nicolás Schiaffino. “Si contemplamos que el 23% de los usuarios de PayJoy admiten que necesitan de dos trabajos para solventar los gastos de su familia, el aumento en el ingreso que un smartphone les brinda no es marginal: 3 de 4 usuarios nos reporta mayor seguridad financiera”.
El impacto del modelo es especialmente relevante si se considera que 54% de los usuarios de PayJoy en México no recibe seguro médico como prestación laboral, una señal clara de vulnerabilidad estructural. En ausencia de redes de protección, incrementar ingresos tiene efectos acumulativos sobre bienestar, resiliencia y capacidad de respuesta ante imprevistos.
Más allá del dispositivo, el punto central es económico: cuando el acceso a tecnología se combina con crédito responsable y alineado con la capacidad real de pago, se observan mejoras concretas en la estabilidad y la capacidad de generar ingresos. En un contexto donde la conectividad define quién puede participar plenamente en la economía digital, el crédito digital colateralizado deja de ser solo un dato y pasa a ser un mecanismo práctico de movilidad económica.
