De la mano de la tecnología y las redes sociales, las relaciones comerciales se han visto envueltas en un proceso de despersonalización.

La manera en que los negocios son llevados adelante ha cambiado sustancialmente en los últimos tiempos. De la mano de la tecnología, las redes sociales y las costumbres introducidas por los más jóvenes, las relaciones comerciales se han visto envueltas en un proceso de despersonalización que se presenta hoy como una realidad inamovible. 
La aparición de negocios apoyados sobre la base de plataformas digitales o simplemente soportados por un componente tecnológico muy importante, ha dado lugar a una reducción en los espacios físicos y recursos humanos afectados a estas explotaciones, sin que ello afecte su capacidad de generar ingresos millonarios.

El mundo jurídico no viene evolucionando al mismo ritmo. Por caso, como ejemplo bien local, tenemos a las tasas municipales que recaen sobre los ingresos y que se cobran con el fin de solventar los gastos de verificación y control de salubridad, seguridad e higiene de lugares de acceso público.
La cuestión da lugar a incesantes litigios entre los contribuyentes y municipios muchas veces con pretensiones de reclamos improcedentes basados en facultades exorbitantes, pero en algunos casos -vale reconocerlo- justificadas también en paradigmas de normas fiscales de otro momento, que ya no están adaptadas a las circunstancias actuales.

De todas maneras, en los últimos años se ha ido forjando una línea jurisprudencial tendiente a poner coto al accionar de los municipios, lo cual además de haberlo hecho sobre un razonamiento jurídico muy razonable, ha permitido brindar un marco más favorable para el desarrollo de los negocios en sus formas más actuales. Al respecto, fallos judiciales como “Laboratorios Raffo c/Municipalidad de Córdoba” (CSJN 23/06/2009) e “Y.P.F. S.A. c/Municipalidad de C. del Uruguay” (CSJN 7/2/2006), entre otros, han marcado oportunamente un importante límite al accionar municipal.
En esta misma línea, nos encontramos ahora en la antesala de otra decisión relevante que deberá tomar la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y en donde la Procuración General de la Nación ya ha manifestado su opinión al respecto. 
Se trata de la causa “Esso Petrolera Argentina S.R.L. c/Municipalidad de Quilmes”, donde contrariamente a la sentencia emitida por la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires, el dictamen de la Procuración, con clara argumentación, se pronuncia resaltando los límites que deben guardarse para que no se observen pretensiones indebidas.

Más allá de la ratificación de la doctrina emanada del precedente Y.P.F. antes mencionado (por la cual la potestad de cada municipio queda acotada a gravar únicamente la porción de ingresos que corresponde a la actividad desarrollada dentro de sus límites), el dictamen resalta antigua doctrina de nuestro Máximo Tribunal por la cual el monto de la tasa cobrada y el costo del servicio retribuido a través de la misma deben guardar cierta relación.
Aun cuando no puede más que compartirse esta definición, no podemos dejar de puntualizar que, desde la óptica del dictamen, tal relación debe ser apreciada globalmente y no en función a la efectiva prestación que recibe el contribuyente en concreto, resultando plenamente válida la aplicación de criterios de capacidad contributiva para la distribución del costo total del servicio provisto por cada municipio. 

Si bien ello ha sido así desde antaño, y aun cuando en este fallo la situación se relaciona con un negocio clásico donde la modernidad todavía no expresa un rotundo cambio en sus estructuras comerciales y en la dinámica de su funcionamiento, nos cabe la reflexión en cuanto a la posible crisis que esa lógica interpretativa puede generar cuando se la intenta aplicar a las nuevas modalidades que asumen los negocios actuales (una pequeña oficina a lo mejor genera altos niveles de ingresos, incluso muy superiores a negocios clásicos de grandes dimensiones ocupacionales, y requiere a su vez de controles municipales mucho menos exigentes).

Incluso, cuánto más tecnológico se presente el negocio más pareciera poder llevarse al extremo esta inconsistencia, pues aquéllos que podrían estar soportando la mayor carga fiscal son los que, en definitiva, en la dirección que avanza el mundo, aquéllos que menos servicios municipales pueden estar recibiendo (real o potencialmente hablando).
Esta situación introduce la exigencia de emplear una visión superadora cuando se analizan estos temas, y más que nunca trabajar en la reconstrucción de un derecho tributario local, alineado con la modernidad que caracteriza las distintas modalidades de llevar adelante los negocios en la actualidad, y sus diferentes formas de concretarlos.

Fuente: https://www.arizmendi.com/Orientacion_Legal/Noticias/Noticia_Completo/219607

Related Posts

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *