La llegada de la convocatoria ordinaria de la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad) vuelve a situar a miles de estudiantes y familias ante una de las decisiones más importantes del final de la adolescencia: qué estudiar, dónde hacerlo y cómo afrontar la presión de sentir que una elección puede condicionar todo el futuro.
El foco no debería estar únicamente en aprobar el examen, explican desde Psikids, centro especializado en psicología y psiquiatría infantil, adolescente y juvenil. Los datos muestran que superar la prueba es lo más frecuente: en la convocatoria ordinaria de la PAU 2025, el 95,4% de los estudiantes en España consiguió aprobar.
“El problema no es solo llegar a la universidad. El verdadero desafío es llegar con una decisión suficientemente pensada, conectada con las capacidades, intereses y madurez del estudiante”, explica María Pérez Terroba, psicóloga general de Psikids. “Muchos jóvenes no necesitan más presión, sino más orientación, más autoconocimiento y una conversación menos alarmista sobre su futuro”.
Aprobar es muy frecuente; acertar con la elección, no tanto. El sistema universitario español muestra un dato positivo: el 70,7% de los estudiantes de nuevo ingreso se matriculó en el estudio que había elegido como primera opción, según los principales resultados oficiales del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.
Pero ese dato convive con otra realidad: uno de cada tres estudiantes no termina el grado en el que se matriculó inicialmente. El informe sobre abandono universitario basado en el Sistema Integrado de Información Universitaria señala que el 33,2% de los estudiantes abandonó los estudios; de ellos, el 12,4% cambió de carrera y el 20,8% abandonó definitivamente los estudios de grado.
Estos datos no deben leerse como un fracaso individual de los jóvenes, sino como una señal de que la elección académica necesita más acompañamiento. “Elegir una carrera con 17 o 18 años no es rellenar una casilla en una preinscripción. Es una decisión relevante en la vida del adolescente, porque debe conectar con su identidad, sus expectativas, sus miedos, su autoestima y la presión familiar o social”, añade Javier Quintero, psiquiatra y director médico de Psikids.
La orientación vocacional también es salud emocional
La elección de carrera suele presentarse como una decisión racional: notas, salidas laborales, universidades, rankings o empleabilidad. Pero María Pérez Terroba, psicóloga general de Psikids, recuerda que para muchos adolescentes es también una decisión emocional.
A esa edad, muchos jóvenes se preguntan: “¿Y si me equivoco?”, “¿y si no me da la nota?”, “¿y si decepciono a mis padres?”, “¿y si luego no puedo con los estudios?”, “¿y si elijo algo que luego no me gusta?”. Esa incertidumbre puede aumentar la ansiedad justo en una etapa ya marcada por exámenes finales, presión de resultados y comparación con los compañeros.
La investigación reciente sobre orientación vocacional en adolescentes apunta en la misma dirección, según afirma María Perez Terroba. “Las intervenciones de orientación pueden mejorar la adaptabilidad profesional y la autoeficacia en la toma de decisiones, dos variables clave para que el estudiante no elija solo desde el miedo o la presión externa”.
Además, estudios sobre indecisión vocacional señalan que la dificultad para tomar decisiones de carrera puede mantenerse en el tiempo en algunos jóvenes y relacionarse con patrones de malestar, preocupación o baja autoeficacia.
“La orientación vocacional no consiste en decirle al adolescente qué carrera debe estudiar, sino en ayudarle a conocerse mejor para tomar una decisión más consciente”, explica Javier Quintero. “No se trata de encontrar una respuesta perfecta, sino de construir una elección con sentido”.
Elegir bien no significa elegir sin dudas
“Dudar forma parte del proceso de maduración. Lo preocupante no es que un adolescente dude, sino que tome una decisión importante desde el bloqueo, la ansiedad, la comparación o la sensación de que solo existe una opción válida”, explica María Perez Terroba.
Psikids cuenta con un servicio de orientación vocacional y profesional orientado a ayudar a los jóvenes a descubrir qué les interesa, en qué destacan y qué opciones académicas o profesionales encajan mejor con su perfil. El centro trabaja desde un enfoque multidisciplinar, con psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos y logopedas coordinados, lo que permite abordar no solo la elección académica, sino también factores emocionales, familiares, de aprendizaje o de salud mental que pueden influir en la toma de decisiones.
