Un informe de AFP mostró que China no es el único país integrante de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que se vio afectado por la caída económica de las potencias como EE.UU. y Europa.

 

En Brasil, a finales de junio, el Banco Central redujo su previsión de crecimiento del PIB para 2013 del 3,1% al 2,7% y ha revisado al alza su previsión de inflación al 6% (contra el 4,5% a principios de año).

Además, el FMI bajó su previsión de crecimiento al 2,5% en 2013 y al 3,2% en 2014, un 0,5 y 0,8 puntos porcentuales menos que en su previsión de abril. Este ajuste para 2014 es el mayor de todos los países.

En 2012, el PIB registró un pírrido crecimiento del 0,9%, contra un 2,7% en 2011 y 7,5% en 2010.

“Brasil se resiente de la mala situación económica mundial: la recesión en la zona euro, la recuperación lenta en Estados Unidos y la desaceleración de China”, explicó a la AFP Felipe Queiroz, analista de la agencia de calificación financiera brasileña Austin Rating.

En junio, cuando el país se vio sacudido por las protestas contra la subida de los precios del transporte y las demandas de mejores servicios públicos (salud, educación) y el fin de la corrupción en política, la inflación interanual se elevó al 6,7%, por encima del techo fijado por el gobierno del 6,5%.

El Banco Central de Brasil subió el miércoles 0,5 puntos a 8,5% la tasa principal, una decisión destinada a frenar la inflación y que demuestra la preocupación de las autoridades por la subida de los precios en medio de un débil crecimiento, según Felipe Queiroz.

Por el lado de India, se registró un crecimiento del 5% en 2012-13, el más bajo en diez años, debido a la baja en las inversiones, el aumento de la inflación y los altos tipos de interés. Según AFP, “la apatía de la demanda mundial también ha contribuido a desacelerar la actividad de la tercera potencia económica de Asia”.

El gobierno indio estima crecer este año al menos un 6%, muy lejos del 9% registrado en los últimos años, que hizo soñar a las autoridades con convertir al país en una nueva potencia mundial.

En abril, la inflación cayó por debajo del 5% por primera vez desde 2009, lo que permite pensar en un cambio de la política monetaria que permitiría estimular la economía.

El primer ministro del gobierno de centro izquierda, Manmohan Singh, emprendió el pasado otoño una batería de reformas para liberalizar la economía, abriendo sectores clave a las inversiones directas extranjeras (como la gran distribución, el aéreo, los seguros o el ahorro-pensiones), pero los analistas estiman que los efectos van a tardar 
en llegar.

Aunque el crecimiento de la economía india puede resultar envidiable para los países desarrollados, el gobierno estima que India necesita crecer al menos el 10% del PIB para luchar eficazmente contra la pobreza, que afecta a cientos de millones de habitantes, y crear nuevos empleos.

En cuanto a Rusia, la actividad se frenó fuertemente estos últimos meses en Rusia, donde el gobierno prevé sólo un crecimiento del 2,4% en 2013, y del 3,4% en 2012, muy inferior a la media del 7% al 8% entre 2000 y 2008. En particular, la producción industrial se ha replegado a principios de año por primera vez desde 2009.

Autoridades y economistas culpan de esta desaceleración a la crisis persistente en la zona euro, donde se encuentran los principios socios comerciales de Rusia.

La mayoría de los expertos aseguran sin embargo que el potencial de crecimiento del país se ve socavado por la burocracia y la corrupción e incluso por el intervencionismo de las autoridades.

El FMI, que en junio revisó a la baja su previsión de crecimiento para este año al 2,5%, estima que la economía rusa funciona actualmente al máximo de sus capacidades por falta de inversiones y pide a Moscú reformas para fomentar la actividad y reducir la dependencia de la economía de los hidrocarburos.

Vladimir Putin anunció a finales de junio un ambicioso plan de inversiones en infraestructuras para relanzar el crecimiento.

En referencia a Sudáfrica, pese a que el África subsahariana está en pleno desarrollo, la economía de la nación del sur no termina de despegar, afectada sobre todo por la situación en Europa, su principal socio comercial.

La mayor economía de Africa tendrá un modesto crecimiento del 2% este año y del 2,9% en 2014 -tras el 2,5% en 2012-, según el FMI que ha rebajado contundentemente sus previsiones el martes.

El crecimiento sudafricano es insuficiente para reducir las desigualdades y hacer bajar la tasa de paro que se sitúa oficialmente en torno al 25% de la población activa. A ello se suman los problemas internos: el consumo y las inversiones privadas han caído, una política del gobierno errática y el clima social particularmente tenso tras la oleada de huelgas que sacudieron el año pasado a las minas, la agriculturas y los transportes.

China, que anuncia el lunes su dato oficial de crecimiento en el segundo trimestre, no es el único país emergente miembro de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que se ha visto alcanzado por la desaceleración económica.

Brasil funciona a medio gas. A finales de junio, el Banco Central redujo su previsión de crecimiento del PIB para 2013 del 3,1% al 2,7% y ha revisado al alza su previsión de inflación al 6% (contra el 4,5% a principios de año).

Pese a que el África subsahariana está en pleno desarrollo, la economía sudafricana no acaba de despegar, afectada sobre todo por la situación en Europa, su principal socio comercial.

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