Pablo Dono, Socio Director del estudio Dono Abogados & Asociados nos explica cómo las municipalidades incurren en la ilegalidad a través del impuesto denominado TSH. Esto a su vez, afecta a las pymes. Es el verbo el indicador de acción en una oración. Es el componente, sin necesidad de adjetivación excesiva, que definirá cuánto moviliza al lector.

 

 

Asevero, como especialista y como consumidor, que pocos períodos de nuestra economía nacional sufrieron tanta presión fiscal. No escribí tuvieron o sobrellevaron presión fiscal, sino sufrieron.

Las municipalidades, en armonía con los gobiernos provincial y nacional, abrumados por sus balances, salieron en persecución de (nuevos) fondos. Es la Tasa de Seguridad e Higiene una de esas tácticas.  El contribuyente municipal, provincial o nacional, argentino al fin, se mantiene a la defensiva intentando erogar lo mínimo posible o evadiendo desde la clandestinidad, porque la presión o excesiva, o la retribución (directa, visible y manifiesta) a dichas exigencias económicas son diminutas o inexistentes. 

Es momento de poner un freno y decir basta. En todo el territorio existe un sinfín de contribuyentes que paga la inútil Tasa Inspección de Seguridad e Higiene cuando, en la mayoría de los casos, este pago no debería realizarse.

La educación es la base de las decisiones acertadas: la mayoría de dichos sujetos paga para que no molesten más, pero ningún fisco dejará de recaudar a sabiendas que un contribuyente, sin importar la causa, paga. 

Para las municipalidades, la creación de la TSH fue un pretexto más para amortiguar el ¿Pacto? de coparticipación federal (que tiene de federal lo que un elefante tiene de delgado). Los intendentes lo aceptaron perjudicando una vez más al consumidor final, quien paga (sólo) la “fiesta”; con una tasa absurda que se aplica en montos confiscatorios por un servicio inexistente.  

¿Y qué es posible hacer con una tasa que cobra alícuota sobre los ingresos brutos para prestar un servicio de inspección y seguridad e higiene que no se realiza y poco probable es que se realice?

La acción de repetición de la tasa de seguridad e higiene, es el escarmiento necesario para lograr disciplina fiscal y una verdadera reforma de los convenios de coparticipación. Desde hace una década, esta tasa se paga de modo erróneo y según la Corte Suprema de Justicia de la Nación (y sin perjuicio de lo que pudieran decir las ordenanzas fiscales) la acción de repetición va por el plazo decenal.  

Iniciar una o varias acciones de repetición sobre esta tasa debería poner en jaque a las municipalidades y llevarlas a replantear su estrategia de recaudación ya que los miles de contribuyentes que han pagado errónea e inconstitucionalmente, recuperarían los montos indebidamente abonados.

Frente a este escenario y conociendo la situación de los fiscos, reclamar el pago efectivo puede ser complejo para muchos presupuestos municipales (por alguna extraña razón el dinero nunca alcanza) pero al menos puede solicitarse la compensación con futuros pagos de la TSH, otros impuestos municipales y también otros créditos no tributarios que la municipalidad pueda tener contra el contribuyente. 

Las rebeliones fiscales siempre fueron movilizantes.  Desde el nacimiento de los Estados Unidos hasta la del campo argentino en el 2008, los impuestos siempre han sido un tema sensible y el agotamiento del contribuyente ha llevado a reformas profundas en los sistemas fiscales.  

Qué y cómo puede hacer el contribuyente que desee recuperar SU dinero: En primer lugar “solve et repete”: es una institución que determina que para demandar a la municipalidad, es necesario primero pagar y luego quejarse. Pero es posible lograr la devolución del pago por un seguro de caución para conseguir evitar el pago de la tasa. 

En segundo lugar, la repetición es un trámite no muy extenso ni complejo que tiene por propósito solicitar a la municipalidad la devolución de lo abonado por error.

El empresario Pyme deberá lograr con efectivo o crédito lo ya pagado y la no erogación de las tasas futuras. 

En síntesis, iniciar la repetición de la TSH por parte de los contribuyentes, permitiría recuperar una importante suma de dinero para cada uno e invitar a replantear el lugar que las municipalidades ocupan en el concierto nacional, para que salgan de la posición glacial de un falso pacto de coparticipación y empiecen a soñar con un federalismo fiscal real necesario y organismos estatales competentes.

 

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