Los bonos rindieron, en promedio, más que las acciones; los títulos atados al dólar y a la inflación, y los papeles de firmas energéticas y bancos aportaron las mayores ganancias.

 

La foto y la película forman parte del abecé económico. Después de un diciembre marcado a fuego por la devaluación y el recambio presidencial, el ranking de las mejores inversiones en 2015 pone en perspectiva los retornos dispares del último mes y redondea el rendimiento de lo que fue una “producción” de 52 semanas con fuerte voltaje político y decisivo juego de expectativas. La “normalización”, el protagonista de los mejores retornos.

Como en años anteriores, acciones de bancos y energéticas aparecen nuevamente en la primera plana de rendimientos. Pampa Energía encabeza la lista de papeles líderes con una ganancia del 152%, seguida por Grupo Galicia (95%), Comercial del Plata (85%), Banco Francés (65%) y Banco Macro (56%). En 2014 habían sido seis las compañías que habían duplicado su valor de mercado. Esta vez, las caídas de YPF (-29,6%) y Petrobras (-27,3%) -un tercio de la composición del Merval- rezagaron la ganancia del principal índice accionario local a 36,4% que, si bien es un índice que aventaja con creces a la inflación, se acomoda por detrás de los avances superlativos de 60% en 2014 y de 80% en 2013.

Fiel al concepto de la relación entre riesgo y retorno, los rendimientos siderales en renta variable vinieron por fuera de las acciones más negociadas. Edenor, Central Costanera, Mirgor, Molinos y Transener mostraron una evolución por encima de 100%. Al tope de la lista, Caputo avanzó 450% en el año.

“Los bonos con CER fueron la estrella del mercado”, resume Alejo Costa, analista de Puente, sobre el comportamiento de los activos de la renta fija en 2015. Según el índice de bonos del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), los títulos públicos desplazaron al Merval con una ganancia de 56% en el año. Dentro de la canasta teórica destacaron los bonos largos en pesos que ajustan por inflación: Par y Cuasipar rindieron más de 150%.

“Los títulos con CER venían con un track récord de castigo en el mercado por la manipulación estadística del índice de precios. A medida que transcurrió el año, los inversores fueron priceando [volcando a precios] gradualmente la posibilidad de una reforma. Después del triunfo de Mauricio Macri en las elecciones, esto se dio ya por descontado y tuvimos un rally muy fuerte en el activo”, dice Costa.

El economista Gustavo Ber resume: “Ganaron las apuestas que buscaban la normalización de la macro y la micro en la Argentina. Los sectores más expuestos a la actividad doméstica como las firmas energéticas (por el ajuste de tarifas) y los bancos (por la desregulación). Bonos con CER (por el sinceramiento de la estadística) y aquellos más largos en dólares (por la convergencia de tasas por reducción de riesgo país)”.

Con una inflación que según las proyecciones se habría ubicado entre 25 y 27%, las opciones más tradicionales de inversión se recostaron en terreno negativo. Con una tasa promedio de entre 21 y 22%, la alternativa del plazo fijo significó una vez más descapitalizarse en términos reales.

El que apostó al dólar informal perdió. El que lo hizo al dólar oficial (con el recargo del 20%) aterrizó apenas unos puntos porcentuales por encima de la inflación. Con una cotización en torno de $ 13,30, la variación para la divisa desde el último día de 2014 fue de 29,4% para el “ahorro” ($ 10,28 si se considera la percepción, que debería recuperarse) y de -3,6% para el extinto blue ($ 13,80).

Por otro lado, buena parte de los pesos recalaron en fondos comunes de inversión, que acumulan más de $ 220.000 millones. En términos de rendimiento, los de renta fija -más de la mitad de todos los FCI, medidos por volumen de patrimonio- lideraron la tabla en 2015 con un avance promedio del 59 por ciento. Con valores de retorno similares se ubicaron los de renta mixta (57,7%) y variable (54,6%), según datos de la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión (Cafci).

Según la Cámara Inmobiliaria Argentina, 2015 tampoco fue un año bueno para el ladrillo. Datos a octubre muestran que el valor de las propiedades ofertadas en la ciudad de Buenos Aires aumentó sólo 0,5 por ciento. Respecto del alquiler, una renta promedio de 2,8% sobre el valor del inmueble resulta irrisoria contrastada con valores más razonables en torno de 7 u 8% anual. Se espera alguna recomposición.

El secretario de la Cámara, Tomás Marolda, luce expectante para lo que viene, aunque precavido. Acerca de lo que se fue, resume: “De cuatro años de cepo, 2015 fue levemente el mejor. ¿A qué se debió? Expectativa de cambio de color político, un mayor uso del Cedin, comentarios positivos de gurúes inmobiliarios (como Eduardo Costantini) y, por último, cierta estabilidad del dólar informal. Además, la cantidad de operaciones se ubica 50% por debajo de los promedios previos al cepo. Con tres años de demanda contenida, la gente en algún momento tiene que comprar o vender, ¿no?”

De cara al futuro, la apuesta local estaría en bonos en pesos a tasa flotante. En un entorno de tasas de interés realzadas, con letras del Banco Central a 35-38% y la Badlar en 30-31%, los instrumentos que ajustan por referencias variables ganan atractivo frente a una expectativa de devaluación del peso que corre por detrás. Según los especialistas, 2016 será un juego de dólar-tasa.

Por: David Feliba
http://www.lanacion.com.ar/1858468-apostar-por-la-normalizacion-de-la-economia-fue-la-alternativa-mas-rentable-en-2015

Related Posts

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *