Los bancos deberán convertir obligatoriamente en préstamos una porción mayor de sus depósitos; el costo mínimo que podrán cobrar subirá del 18 al 22 por ciento anual.

 

El Banco Central (BCRA) decidió extender y profundizar los alcances de la llamada “línea de crédito a la inversión productiva”, que los bancos están obligados a desembolsar para tratar de asegurarle a la economía un flujo mínimo de inversión.

La línea sufrió distintas adaptaciones desde la segunda mitad de 2012, y sumó otra en esta oportunidad: el ente monetario aumentó en cuatro puntos básicos su costo promedio, que pasó de un piso del 18% nominal anual al 22%. La prórroga quedó dispuesta por la resolución “A” 5874, aparecida en la última jornada de 2015.

Dicha norma universaliza los alcances de la iniciativa al ampliar el potencial de beneficiarios y sus aplicaciones, aunque manteniendo el foco en las mini, pequeñas y medianas empresas. Y fuerza a los bancos que tengan captado más del 1% de los depósitos privados del sistema a transformar al menos el 14% de esos recursos en nuevos préstamos desde el lunes y hasta el 30 de junio de este año.

Hasta ahora, la obligación alcanzaba a sólo el 7,5% los depósitos privados bajo administración del sistema, lo que supone elevar el total de recursos prestables de $ 53.000 millones a más de $ 110.000 millones y demuestra una preocupación por alentar un nuevo despegue de la economía, procurando ampliar la oferta de bienes y servicios.

La decisión fue apoyada por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que ayer recordó en un comunicado que había bregado por la continuidad de la línea en una reunión con el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger.

La línea de crédito viene siendo renovada de manera semestral desde hace tres años y medio. Fue una de las consecuencias de la última reforma dispuesta en la Carta Orgánica del ente monetario, que le permitió avanzar en la regulación de la oferta crediticia y las tasas que los bancos pagan a los ahorristas por los depósitos.

Sin embargo, con las normas que sirvieron para desarmar el cepo cambiario la nueva conducción del BCRA avanzó con disposiciones que relevaron a los bancos de la necesidad de pagar tasas de interés mínimas por imposiciones a plazo fijo. Empero, con la prórroga de anteayer se mantiene vigente la parte de la regulación que los conmina a prestar parte del dinero captado del público, tal vez para asegurar la existencia de una oferta crediticia adecuada para los proyectos productivos.

Historia reciente

Durante el primer semestre de 2015 las entidades financieras debieron destinar el equivalente al 6,5% de los depósitos para prestar a una tasa fija del 19% anual. Luego esa tasa se bajó a 18% para la segunda mitad del año y amplió al 7,5% la masa de colocaciones afectadas a esta obligación.

Las actuales autoridades renovaron la línea para 2016 con cambios, porque argumentan que con la normalización cambiaria “hoy rige un esquema de tasas diferente”.

“El BCRA considera razonable promover el crédito hacia sectores productivos y sociales más vulnerables”, destacó la entidad al anunciar en un informe sus metas para el año que se acaba de iniciar.

Allí defiende la prórroga de la línea productiva como un intento por “dar acceso al crédito a Mipymes a tasas razonables y por diferentes plazos, aun a sabiendas de que los costos de esta política los afrontan otros usuarios de servicios financieros”.

El 75% de los fondos comprometidos en esa línea tendrán por destinatarias a este tipo de empresas.

Pero la línea también permitirá aplicar cupos al descuento de cheques, algo muy valorado por las empresas para sus manejos de caja, y la entrega a modo de garantía de fideicomisos por cobranzas. Y hasta avanza en la posibilidad de destinar los fondos a hipotecas. Pero eleva el costo de la financiación del 18 al 22% y reduce el plazo de vigencia de la tasa fija a 12 meses, entre otras cosas (consultar http://www.bcra.gov.ar/Pdfs/comytexord/A5874.pdf).

Dólar blue, la peor inversión del año pasado

“El que apuesta al dólar pierde”, lanzó en 1981 el entonces ministro Lorenzo Sigaut, buscando desalentar una corrida contra el peso. La frase se hizo célebre por su escaso oportunismo: días después el peso se devaluó 30%. Esa sentencia se hizo real 34 años después con una leve variante: “El que apueste al blue pierde”. Fue lo que dejó el balance de 2015, ya que el dólar paralelo, que había iniciado el año a $ 13,80, lo terminó a $ 14,80, dejando una renta de apenas 3,6%, 8 veces menos que la inflación real. El legal, devaluación mediante, rindió hasta 52%.

Por: Javier Blanco
http://www.lanacion.com.ar/1858816-amplian-la-linea-de-credito-para-alentar-inversiones-pero-sera-mas-cara

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