Muchas veces hay personas que trabajan en puestos desde hace años. Lo conocen, lo realizan bien, pero no encuentran allí el estímulo que su personalidad exige. No hablo de todas las personas, hablo de aquellas que tienen el perfil de ser exigentes y ambiciosas en el buen sentido, pero con el co

Muchas veces hay personas que trabajan en puestos desde hace años. Lo conocen, lo realizan bien, pero no encuentran allí el estímulo que su personalidad exige. No hablo de todas las personas, hablo de aquellas que tienen el perfil de ser exigentes y ambiciosas en el buen sentido, pero con el correr del tiempo se olvidan de esto y se estancan.


Cuando eso sucede perdemos todos. Muchos directores no se animan a ver y solucionar esta situación, porque creen que si el empleado está amoldado y no genera conflictos, ya alcanza. Pero debemos aspirar a mucho más, esa es nuestra obligación como conductores. Queremos personas que propongan, creen valor y se sientan a gusto en nuestra empresa. Por tanto, deben estar motivadas por el puesto que ocupan y las tareas que les toca realizar.

Así que, tras ese plan, pasé a la acción. Me reuní con los empleados que consideraba que necesitaban un cambio y lo diseñamos en conjunto. Por ejemplo, una de las personas más capaces de la organización pasará en breve de atención minorista a responsable de vinculación entre clientes y el departamento técnico. Su conocimiento lo hace mucho más valioso en ese lugar. Y, por supuesto, él disfruta más de su trabajo.

La clave pasa por encontrar el punto de equilibrio, el balance adecuado entre realización personal de los miembros de la organización y el logro eficiente de resultados. Y ese sí es un desafío acorde a la función directiva.

Read more http://www.pymeyemprendedores.com/2011/08/el-balance-entre-motivacion-y.html

Related Posts

Deja una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked *