“El único secreto es trabajar duro y creer en uno”, confesó Juan Ramón Núñez en su paso por Mendoza. Juntando cartones realizó el sueño de la radio propia y una empresa de iluminación. Tiene 65 personas a su cargo. Fue premiado en Londres.

«Estoy convencido de que la base de todo está en el esfuerzo y en la constancia de creer en uno y en los

“El único secreto es trabajar duro y creer en uno”, confesó Juan Ramón Núñez en su paso por Mendoza. Juntando cartones realizó el sueño de la radio propia y una empresa de iluminación. Tiene 65 personas a su cargo. Fue premiado en Londres.

«Estoy convencido de que la base de todo está en el esfuerzo y en la constancia de creer en uno y en los objetivos que nos planteamos. No hay otro secreto que el de creer en los sueños y trabajar duro para que se cumplan», dice Juan Ramón Núñez, un cartonero de 35 años que juntando papeles con un carro logró mantener a su familia, montar una radio en la villa porteña de Ciudad Oculta y también una empresa de iluminación y sonido. 

Hoy Núñez tiene 65 personas a su cargo y sus empresas fueron reconocidas en Londres, donde el príncipe Carlos lo distinguió como «Emprendedor del mundo en el Reino Unido».

Juan Ramón nació en Corrientes, pero a los pocos meses de vida su familia se trasladó a Misiones. Antes de cumplir el año de vida falleció su padre y su mamá lo entregó a una familia sustituta con la que se crió en Campo Grande. 


Desde los 17 y hasta los 29 años trabajó en una radio en Misiones con la idea de montar algún día su propia FM, «pero entonces me robaron lo poco que tenía sufrí dos preinfartos y decidí irme a Buenos Aires para iniciar un tratamiento médico», cuenta el muchacho que ayer, invitado por el Ministerio de Producción, estuvo en la ciudad de San Martín participando con su experiencia de una jornada sobre el balance anual de incubadoras de empresa.

«Hace seis años llegué a Ciudad Oculta, una villa muy humilde como toda villa en la que viven unas 45.000 personas. Salí a buscar trabajo, no conseguí y para alimentar a mi esposa y a mis ocho hijos terminé como cartonero», dice Juan Ramón que nunca, ni en medio de esa etapa difícil de su vida dejó de creer en el sueño de la FM propia.

A 23 centavos el kilo de cartón, Núñez trabajó sin feriados desde las 5 de la mañana a las once de la noche: «Me puse un plazo de tres años para armar la radio, pero lo conseguí en dos, aunque sin el apoyo de mi familia no hubiese llegado a nada. Algo que siempre digo es que la unión y el apoyo de los que tenés a tu lado es fundamental para alcanzar los objetivos».

En 2007 el cartonero Núñez montó su FM en la misma barriada donde vivía y con un objetivo social. La radio se llama La Milagrosa, hoy tiene 28 programas en el aire y están involucradas 50 personas en el proyecto entre locutores, operadores y ayudantes: «La radio involucra algunas productoras de contenidos y de eventos; tenemos incluso un noticiero propio, que se difunde por una red de radios comunitarias y productoras de contenidos», cuenta Núñez y sigue: «Nuestro trabajo vale como emprendimiento social, de ayuda a las familias, a los jóvenes con problemas y quien quiera hacer un programa en La Milagrosa tiene que estar comprometido con esto, si no lo entiende no encaja con nuestro proyecto».

Casi desde los inicios de La Milagrosa, Juan Ramón Núñez tomó contacto con la gente de la Fundación Impulsar, donde presentó un proyecto para armar una empresa de iluminación y sonido que se llamaría The Light of Sound. La idea fue aprobada y Núñez recibió un crédito a tasa cero para montar el negocio: «Fue todo con mucho esfuerzo, pero precisamente por eso es que lo valoramos porque sabemos el sacrificio que nos costó conseguirlo. Creo que los proyectos con subsidios suelen terminar en la nada, precisamente por eso, porque no hay demasiado esfuerzo y porque se termina recibiendo un dinero que la gente no sabe cómo utilizarlo, como llevarlo adelante».

Con los ingresos que le dejaba la radio, Juan Ramón pudo dejar su trabajo de cartonero y capacitarse como empresario en talleres de la Fundación Impulsar. Hoy tiene 65 personas a su cargo trabajando en ambas empresas y relacionadas con otras agrupaciones como bibliotecas públicas o centros comunitarios. 

«Lo más importante es el trabajo social. Nosotros tenemos dos emprendimientos empresariales que funcionan pero sin el compromiso con la parte social no nos interesa. Fijate que en Londres ganamos 5.000 dólares como premio y lo donamos a dos organizaciones sociales. ¿Nos sobra la plata? No, pero podemos trabajar y de qué me serviría tener un auto frente a mi casa si la organización de la otra cuadra, que trabaja con 200 chicos enfermos no tiene para comprar remedios».

El joven empresario dice que la próxima meta tiene que ver con fortalecer la radio y que el trabajo social siga creciendo: «Para el próximo año está la idea de editar un libro y también un documental con la historia de la radio. Queremos que la experiencia les sirva a otros para darse cuenta que se puede salir de las crisis. Como te dije antes, el secreto es creer en los sueños y trabajar duro para que se cumplan».

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